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Un hospital fuera de control "Fuera de Quicio" conquista al público del Príncipe de Asturias en dos noches de Cultura, Humor y Solidaridad

   Los componentes del Taller de Teatro Municipal, dirigidos por Joaquín Jiménez Casas, volvieron a demostrar su solvencia sobre el escenario en los dos pases de Fuera de Quicio, la célebre comedia del dramaturgo José Luis Alonso de Santos.
 El Centro Cívico Príncipe de Asturias se llenó de humor, crítica social y un entusiasmo palpable por parte del público.

   Uno de los aspectos más destacados de esta edición fue su vertiente solidaria: parte de la recaudación se destinará a un comedor infantil gestionado por la Plataforma Solidaria Bolivia, reforzando así el compromiso social del proyecto y el vínculo entre cultura y comunidad.

  La obra se representó en dos funciones —sábado y domingo— y ambas registraron una excelente acogida. Escrita por uno de los autores más influyentes del teatro contemporáneo español, conocido por títulos como La estanquera de Vallecas o Bajarse al moro, Fuera de Quicio propone una comedia con trasfondo social que invita a cuestionar los límites entre la cordura y la locura. A través del humor, el texto aborda temas como los trastornos de conducta, las convenciones sociales y la percepción de la normalidad.

   El argumento despliega un desfile de situaciones disparatadas: cuatro internos deseosos de amar, un muerto, monjas lujuriosas y corruptas, gospel y orgías, una mafia de narcotraficantes, una inspectora de policía peculiar, electroshocks, alucinaciones… y más electroshocks. ¿Dónde termina la realidad y comienza el delirio? En un mundo marcado por la corrupción, no sorprende que en este hospital psiquiátrico los “locos” acaben siendo los más cuerdos.

   Estrenada en 1987 bajo la dirección de Gerardo Malla, la obra narra las peripecias de cuatro internos del psiquiátrico de Ciempozuelos que, casi por accidente, descubren que conviven con un asesino, una red de narcotraficantes, espías rusos y otros elementos tan improbables como hilarantes. Alonso de Santos bebe del humor absurdo de Mihura y del disparate de Jardiel Poncela para construir una comedia de situación e intriga que arrastra al público, inevitablemente, fuera de quicio.

   El director del taller, Joaquín Jiménez Casas, después de recalcar y concienciar  a los asistentes del problema que suponen los móviles encendidos en un teatro, destacó el carácter accesible y cercano de la propuesta, subrayando que se trata de “una comedia pensada para disfrutar”, capaz de invitar a la reflexión sin caer en lo ofensivo. También recordó que la puesta en escena se ha levantado con recursos sencillos, apostando por la creatividad y el trabajo colectivo del grupo.

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