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Bipartidismo, alta velocidad y despilfarro: una mirada crítica a la gestión de lo común

   

Foto cedida
Lo mismo estaría bien aclarar que un fallo humano no provoca un accidente en una línea de Alta Velocidad con un Bloqueo de Control Automático. Una cadena de errores, sí. Porque lo mismo es una canallada echar contra la espalda de un trabajador las consecuencias de años de decisiones políticas.

   Lo mismo también podríamos preguntarnos si no ha sido una catetada esto de un AVE en cada ciudad y cada pueblo. Como cuando nos dio por los aeropuertos que se inauguraron en cada esquina y ahí siguen, hasta sin aviones.

  Lo mismo podríamos replantearnos una labor social del tren. Del tren sencillo y convencional que sirve para el día a día, para la gente trabajadora, y para la inmensa mayoría de la ciudadanía. El tren de siempre de las primeras horas de la mañana, de los amaneceres por la ventanilla, de los atardeceres impacientes, que no te copa titulares, que no te inunda de votos, pero que facilita la vida.

   Lo mismo, a veces, PPSOE se parecen demasiado cuando gestionan lo común.

 

Fotografía: EFE

 Lo mismo, quizás, todo estos años de bipartidismo y liberalismo de Europa, todos esos miles de millones de euros derrochados para la foto de la primera piedra, toda esa cantidad de kilómetros inasumibles en la creación y en el mantenimiento de Alta Velocidad y todas esas reivindicaciones de alcaldes confundiendo AVE y progreso, se podrían haber invertido buscando lo extraordinario en un tren puntual que une dos localidades vecinas en un tiempo sensato y una frecuencia razonable.

   Lo mismo tampoco vale todo para forrarse. Lo mismo lo público debe ser público y gestionarse de forma pública. Y no privatizar y precarizar cada pilar básico de nuestra sociedad.

  Externalizaciones en las contratas, sobrecarga en Puestos de Mando, multinacionales sobreexplotando las vías… Millones a espuertas para los unos y las carnes abiertas de los de siempre.

Lo mismo es que el oficio es más importante que el beneficio.

Lo mismo el bienestar es otra cosa. Lo mismo lo cotidiano es lo de verdad.

A los compañeros periodistas, una mijita de respeto.

A los compañeros ferroviarios, una mijita de comprensión...

Y a los tertulianos de la carroña… A esos ni caso.

Texto: David de la Cruz

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