Esta historia la trae el viento.
Era ya tarde. Un día cualquiera al atardecer. El sol se dejaba caer, era uno de esos atardeceres que no quieres que se acaben, rojos y naranjas, infinitos como algunos recuerdos…
Me gustan las ganas, el fuego que siento, no puedo controlar el amor que siento por él. Solo él sabe que hay un lugar al que voy, hoy vuelvo allí y solo allí el tiempo se detiene. Aquel lugar es donde revelo el misterio de la vida y somos felices cuando estamos juntos allí.
